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Para comérselos (o para arrepentirnos de no habérn...

Para comérselos (o para arrepentirnos de no habérnoslos comido)…

Escrito por Rosa.

Siempre que comentamos alguna de las frases célebres de nuestros hijos alguien nos dice “eso tienes que apuntarlo, que luego se olvida”. Pues eso es lo que hago yo, apuntarlo todo en un cuaderno, con fechas, y cuando tengo un momento de bajón, le pego un repaso, me parto de risa, y ya veo las cosas de otro color.

Espero que el cuaderno vaya convirtiéndose en libro y cuando mis hijos sean mayores, pienso regalárselo. Creo que tiene que ser para ellos muy especial. O igual lo ven y no entienden nada…. No sé, pero de momento a mí me encanta hacerlo. Es una manera de “atar” su inocencia, que de otra forma se perdería en el limbo de los recuerdos de su infancia, arrollados por el rápido devenir del crecimiento.

Personitas, de Lorena Canottiere

Personitas, de Lorena Canottiere

Pero esta idea no se me ha ocurrido a mí, ni mucho menos. Resulta que muchos no sólo lo hacen, sino que lo ilustran, como Lorena Canottiere, que en su fantástico libro “Personitas” inmortaliza esas salidas de pata de banco que tienen los niños.

Inspirada por este libro de niños, muy recomendado para padres, se me ha ocurrido escribir este post, como un homenaje a la genialidad de mis hijos.

Con el pequeño, de tres años, me río mucho porque está en una edad muy inocente, en la que descubre ahora su cuerpo, la diferencia entre hombres y mujeres, niños y mayores, etc. Y alentado por su no tan inocente hermano de seis años, se lanza a preguntarle a todo quisqui por su condición sexual.

La típica conversación de ascensor, en la que una señora que no conoce le pregunta su nombre, derivó hace poco en lo siguiente:

–  Qué niño, tan rico…¿Cómo te llamas?

–  Nicolás.

–  ¿Cuántos añitos tienes? Tres. ¿Y tú?

– Uy, jeje, eso no se pregunta a las señoras, bonito…

–  ¿Tienes cola o chichi?

Imaginad mi careto. “…este niño, mira que en el cole aprenden unas cosas…”.

Peor fue lo de su hermano en una conversación similar, cuando tenía cuatro años. Íbamos en el bus urbano y estaban los dos juntos sentados en el asiento. Enfrente de ellos, una señora muy agradable que le pregunta:

–    ¿Cuántos añitos tienes?

–    Yo cuatro, y mi hermano uno.

–    Ah, entonces tú eres más viejo.

–    Eh! Que yo no soy viejo! Vieja eres tú que tienes arrugas. ¿No ves que yo tengo la cara nueva?

Qué niño tan rico… Menos más que la señora se lo tomó a risas, pero podía haber llegado la sangre al río. Y es que el tío no se corta un pelo, pone carita de bueno y te suelta lo primero que piensa. Es cierto eso de que los niños dicen la verdad, pero más cierto aún es eso de que los niños pueden ser muy crueles.

Otra vez, estábamos paseando al perro y una chica con el pelo lleno de rastas se acercó a acariciar al animal. Mi hijo, con cara de alucinado, no le quitaba ojo a la chica. Ésta por hacerse la simpática, le dice:

–   ¿Te gusta mi pelo? ¿A que parezco la Bruja Avería?

–   Pareces una rata asquerosa.

Nunca antes vi a alguien de aspecto tan duro a punto de echarse a llorar… Y yo, que no sabía si disculparme o amordazar al crío. Al final, el que acabó llorando fue mi hijo por la bronca que le cayó.

Y es que por suerte o por desgracia, los dos me han salido muy extrovertidos, demasiado diría yo… Pero claro, tienen a quien parecerse. De pequeña yo era igual; cada dos por tres le sacaba los colores a mi madre. Recuerdo perfectamente la “maldición” que me soltaba cuando le hartaba ya demasiado: “Sólo te deseo un mal en esta vida: que tengas un hijo como tú”. Y va la maldición y se cumple! Corregida y aumentada.

Pero bendita maldición, porque nos echamos unas risas a costa de su curiosidad… A mi madre, la de ese conjuro fatídico, aún se le saltan las lágrimas cuando nos acordamos de una de las últimas preguntas del mayor en una reunión familiar:

– Mamá, ¿por qué cuando terminas de comer en un restaurante, viene el camarero y te pregunta “¿les apetece una chupadita?”?

– Chupito, niño, Chu-pi-to!!

Eso cuando no me asalta con su batería de preguntas trascendentales:

–   ¿Cómo se forman las olas?

–   ¿Por qué los negros son marrones?

–   ¿Los hombres son robots y Dios los maneja con un ordenador gigante?

Yo le digo que es un filósofo en potencia, pero sobre todo es un payaso, al que le encanta dramatizar todo, añadiendo un punto de tensión. Cuando descubra a Almodóvar le va a encantar. De momento, desde que aprendió a escribir, se ha dedicado a explotar el factor sorpresa con notas dedicadas. Una de esas que te cuelgas en el trabajo, al lado del ordenador, fue ésta:

La que ya no he querido poner es la siguiente, que me dejó a continuación: ” ¿Cuándo me dejas jugar a la Wii?”. Ya decía yo que tanto amor, así, de repente…

La última frase la apunté hace un par de semanas, pero no fue tanto por la frase en sí, sino por la cara de sufrimiento que puso al soltarla:

–  “Mamá, te quiero tanto que no lo puedo soportar!”

Cuando me dice estas cosas me lo comería. Sobre todo, porque si no, luego hará alguna pifia y me arrepentiré de no habérmelo comido antes…

 

 

 

 


Rosa Balaguer. Periodista, madre con patas que corre delante y detrás de sus churumbeles. Apasionada de sus hijos, de las cosas bonitas y de la vida en general. Apunta en un cuaderno las “perlas” de sus pequeños filósofos, convencida que algún día será su bestseller. Media naranja de conpequesenzgz

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  1. Marta

    31 octubre

    Jajajaja, menudos hijos tienes, la verdad es que están sembrados en cuanto a contestaciones se refiere. Menudas frases más originales, la de la rata asquerosa, casi me da algo. ¿No participas en el concurso de madresfera?
    A mi se me olvidan un montón de frases antológicas de mi chica mayor, debería hacer como tú y apuntarlas desde que las pronuncia.

    Besicos!

  2. Rosa
    Rosa

    2 noviembre

    Sí, sí, Marta, apunta! Lo malo es que deberíamos llevar siempre el cuaderno encima, porque las sueltan cuando menos te lo esperas.

    Por cierto, que sí que participo en el concurso de madresfera. Aprovecho para hacer campaña electoral, jeje… Si os ha gustado el post, votadme!: http://www.madresfera.com/blog/salita-de-lectura-concurso-personitas-de-lorena-canottiere/ 😉

  3. Zulema

    9 noviembre

    jajajaajaj no conocía este blog!! me picó ahora la curiosidad al verte por el facebook,no veas lo que me acabo de reír con tu post!! Mi peque es igualito,no se corta un pelo y a cada momento paso unas verguenzas que no veas jajaja bendita inocencia infantil. Besos!

  4. Rosa
    Rosa

    12 noviembre

    No, si yo también me río cuando me acuerdo de estos ratillos… pero en esos momentos me los hubiera comido por los pies!

    Por cierto, aprovecho la ocasión para agradecer a todos los que me habéis votado en el concurso de Madresfera. ¡¡Nos hemos llevado el libro!! Yuju!! A mis filósofos les va a encantar, así que gracias también en su nombre. Un fuerte abrazo a todos

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