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Cómo librarnos de la cuna y el carro y, de paso, s...

Cómo librarnos de la cuna y el carro y, de paso, sacarnos un dinerillo extra

Escrito por Rosa.

Ha empezado el nuevo curso, con los cuadernos llenos de hojas en blanco, los lápices recién afilados y los libros relucientes dentro de las mochilas. Todo nuevecito. A estrenar. Como nuestro listado de buenos propósitos para el nuevo curso. Porque el listado de después de las vacaciones es mucho más largo aún que el que hacemos en enero (para mí, el año empieza en septiembre, no en enero; para esas fechas, lo que no haya conseguido lo doy casi por perdido…). En ese listado, este año figura una tarea fundamental: librarme de las cosas que hace tiempo que no uso. Y digo tarea fundamental porque a estas alturas de la película, o me planteo esto seriamente, o alquilo un trastero para meter todo este tipo de enseres, o me cambio a una casa más grande. Así que he optado por lo primero.

Hace muuuuchos años, cuando monté mi casa, ya fuera porque aún no había empezado a acumular trastos, ya porque mis gustos tiraban más por la sencillez y las líneas puras que por el barroco o el rococó, mi casa era ordenada y relajante. Sin llegar al zen, pero sin caer en el horror vacui en el que me hallo sumida. Creo que muchos sabréis de qué hablo… No es que haya perdido el pulso contra el minimalismo, es que empiezo a plantearme seriamente si en esta casa no vive una familia entera con Síndrome de Diógenes, porque menos los papeles de las magdalenas (conozco a quien las guardaba porque le daba pena tirarlos…), guardamos de casi todo.

 

Cuidado con empezar a guardar cosas: del minimalismo a esto sólo hay un paso

Cuidado con empezar a guardar cosas: del minimalismo a esto sólo hay un paso

El caso es que, con un niño de cuatro años y otro de siete, el moisés, la cuna, el carro, la trona y demás artilugios de bebé ya no pintan nada en mi casa. Sú única función a día de hoy es ocupar un espacio precioso y llenarse de polvo. Cierto es que he dado muchas cosas (confieso que cuando alguna amiga se ha embarazado, me he alegrado doblemente: por el crecimiento de la familia y por tener a alguien a quien “encajar” la hamaquita, la bañerita, el triciclo…), pero hay otras que son más difíciles de regalar. Primero, porque tienen bastante valor económico y en lo más profundo de nuestro monedero aspiramos a poder recuperar algo de la inversión que hicimos en su día. Y segundo, porque son complicadas de “colocar” ya que todo casi siempre los futuros padres tienen un listado de familiares a los que pedirles los regalos . A todos a quienes le he ofrecido el carro me han respondido lo mismo: “es que quieren regalárnoslo los abuelos…” Y quién soy yo para quitar a nadie el gusto de equipar al nieto con su primer vehículo!

El caso es que el otro día, buceando por internet, di con De Mano en Mano, una tienda de compra-venta de artículos de niño y bebé en la que uno puede, tanto vender las cosas que ya no usa, como comprar otras que ya han tenido otro dueño, siguen estando en buen estado y que ahora están por un precio más que interesante.

¡Qué hallazgo! Fue ver la existencia de esta tienda y se me hizo la luz al final del túnel. Porque, ¿quién no ha tenido alguna vez la peregrina idea de que se iba a forrar vendiendo en internet todo aquello que le sobra por casa? Yo la tuve y aquí sigo, igual de que antes. Eso sí, con un montón de rato perdido haciendo fotos a todos los enseres, molestándome en subir las imágenes a webs de venta de segunda mano, atendiendo a mails y llamadas de gente a la que por lo visto les apasionanlos rastrillos y que sólo querían regatear fuera cual fuera el precio (incluso para pedir una rebaja de veinte euros en un artúculo por el que yo pedía treinta). Un día, hasta tuve que disuadir a un señor de comprar la hamaquita que yo tenía a la venta porque pretendía venir de propio en coche desde Tudela hasta Zaragoza sólo para adquirir la hamaquita que yo vendía por 30 euros (imaginaos que encima de hacer el viaje, luego no le gusta!). Al hombre le costó un poco entender que sólo en gasolina iba a gastar más de lo que valía el artículo, que seguro podría encontrar nuevo en su ciudad… En fin.

Una de las ventajas fundamentales de las tiendas como De Mano en Mano es que, tanto para el vendedor como para el comprador, el regateo no existe. Soy una de esas cursis para las que el regateo resulta violento. Si un artículo de 200 euros merece la pena de verdad, no adquirirlo porque no me lo dejen a 198 me parecería un error. Con las webs de venta de segunda mano estás abocado sí o sí al regateo, y si no, olvídate de vender nada. En una tienda de estas características tú eres el que has fijado el precio con la ayuda de quienes lo van a vender en su local (son realistas y si te subes a la parra pidiendo, te lo harán saber, aunque siempre la última decisión será tuya). Esto también es una seguridad para el que compra, que sabe que el precio no se ha hinchado para tener un margen con el que poder regatear.

¡Por fin podemos darle salida a lo que ya no usamos!

¡Por fin podemos dar salida a lo que ya no usamos y se ha quedado nuevo!

 

También da bastante tranquilidad que cuando vas a vender, te abren una ficha, como un inventario con el que se controla todo lo que has llevado. Control, que por otra parte da seguridad al comprador sobre lo que otro ha dejado (la Policia Nacional obliga a hacer estos papeleos a las tiendas de segunda mano para evitar la comercialización de objetos robados).

En este tipo de tiendas, aunque todo lo que se vende ha tenido ya un dueño, muchas veces las cosas están sin estrenar. A mí me ha pasado que, con algunas ropas de bebé que me regalaron al nacer mis hijos, no acertaron en las tallas y como no me dieron tiquet regalo, no pude cambiarlo y ahí se quedó nuevo, con la etiqueta puesta. Pues allí que lo podemos llevar ahora!  Eso y todos los objetos de regalo que a ti te parecieron inútiles (calienta toallitas, secadoras de ropa de bebé, contenedores de pañales usados..) pero que más de uno suspira por tenerlos y no se lanza a comparlos consciente del poco uso que se le va a dar. Y luego, no olvidemos que hay muchas cosas que, aunque se hayan usado, se quedan completamente nuevos como el calzado de recien nacido, los abriguitos, etc.

También encuentro especialmente útiles estas tiendas para equipar las casas de las cada día más habituales “yayas canguro”, es decir, todas aquellas abuelas que tienen que hacerse cargo de sus nietos y que por lo tanto tienen que contar en sus domicilios con enseres que sería muy incómodo trasladar a diario con el niño. Estando yo en De Mano en Mano (en Zaragoza, en Tenor Fleta 48, entrada por García Menéndez), entró una señora para comprar una hamaquita y una cuna de viaje para tener en su casa al nieto que iba a cuidar en un par de meses.

A más de uno que quiera hacer un buen regalo pero gastándose poco dinero estas tiendas les harán un súper papelón. Porque además, lo bueno es que tienes de todo, pero siempre hablando de bebé y niño (una vez entré a curiosear en una tienda de segunda mano pensando en llevar mi carro, pero me resultó poco “inspirador” ver cunas de viaje junto a taladros, cajas de herramientas, esquís, escaleras metálicas o microondas). La sensación de esta tienda no es para nada de bazar, sino de la oportunidad de recuperar artículos usados por gente que ha cuidado con cariño las cosas,  de la ocasión de ayudarnos unos a otros en tiempos de crisis con ideas con las que todos podemos salir beneficiados.

El sistema de uso es bien sencillo: uno lleva limpio y escoscado (si se guardan los embalajes originales, incluso, mejor que mejor, aunque esto es raro, la verdad). En la tienda, se hace una valoración junto con el vendedor de De Mano en Mano y se pone el precio en el que los dos estáis de acuerdo en que se podría vender. Se rellena una ficha-inventario con todo lo que has llevado y el precio que se le va a poner de venta al público y De Mano en Mano hará el trabajo de venta por ti. Cuando el artículo se venda, el importe de la venta se repartirá, la mitad para ti y la otra mitad para De Mano en Mano y tú (salvo para la ropa, en la que tú te quedas el 450% y la tienda el 60%). En función de lo ajustado que haya sido el precio que has marcado, el artículo se venderá antes o no. Tienes tres meses para dejarlo en su local e intentar que se venda. Si pasado ese tiempo sigue allí, tendrás la oportunidad de volver a llevártelo a tu casa, renovar el contrato sin coste alguno durante tres meses más, o donarlo.

Vamos, que a mí todo me parecen ventajas, porque yo es que tengo cosas voluminosas como la trona o la bañerita que están nuevas y por las que, no sólo me gustaría que me pagasen algo y recuperar para mi casa el precioso espacio que ocupan, sino que creo que hasta pagaría por quitármelas de encima!

 

 


Rosa Balaguer. Periodista, madre con patas que corre delante y detrás de sus churumbeles. Apasionada de sus hijos, de las cosas bonitas y de la vida en general. Apunta en un cuaderno las “perlas” de sus pequeños filósofos, convencida que algún día será su bestseller. Media naranja de conpequesenzgz

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  1. Pues sí es una buena idea, porque nosotros aún no nos hemos estrenado como padres, pero sólo de pensar en el día en que la bichilla ya no necesite todo lo que hemos comprado ¡es para echarse a temblar de la cantidad de espacio que necesitaríamos!

    • Rosa
      Rosa

      19 Septiembre

      Jajajaja! Preparaos para la que os espera, porque además, con el primero siempre nos parece que todo es poco.
      Las malditas “listas de nacimiento” o “canastillas” que nos meten por los ojos en muchas revistas especializadas en bebés nos hacen llegar a creernos de verdad que cosas absolutamente absurdas y prescindibles son necesarias si no quieres ser un mal padre. No hablo de cunas, carros, hamaquitas, etc. Eso sí hace falta. Me refiero a artilugios como por ejemplo el termómetro de la bañerita. Para ver si el agua está muy caliente, basta con meter la mano, no? Si quema…. quema! Para un bebé, para un anciano, en el Congo y en Helsinki. Y no hay termómetro que valga (te lo digo porque lo tengo! 😛 )

  2. silbadel

    7 Noviembre

    Pues es muy interesante, la verdad… Yo estoy aprovechando un monton de cosas de la mayor, pero cuando deje de necesitarlas, pues no las voy a tirar, y si no tengo a quien regalraselas…algo habrá que hacer, no? Y esta es muy buena opción!
    Hace poco descubri una web, que en vez de compra-venta, hacia intercambio de articulos…todos infantiles. Se llama creciclando.com. Es otro concepto, y creo que menos efectivo, pero también muy interesante.
    Un saludo

    • Rosa
      Rosa

      7 Noviembre

      Apunto tu sugerencia, que nunca se sabe! Aunque he de decirte que yo soy ya una firme defensora de las tiendas tipo “De Mano en Mano”. Sobre todo desde el martes, cuando me llamaron para decirme que podía pasarme a recoger un saldo a mi favor de …155 eurazos!! Me arreglaron la semana!! 🙂

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