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¿Seré una PANK?

Escrito por Estefanía

Hasta hace un par de meses no había oído hablar de las PANKS, pero resulta, alucina vecina, que puedo ser una de ellas.

Se trata del nuevo anglicismo de moda que viene a dignificar el estereotipo de un estilo de mujer antes denostado, el de soltera y sin descendencia, pero que mima a los niños que tiene a su alrededor. Vamos, que la “tía solterona” de toda la vida ha pasado a la historia, para dejar paso a un concepto mucho más glamouroso. PANK, del inglés Professional Aunt with No Kids, es lo que toda la vida se ha conocido como “tía” (en mi caso postiza) y que antaño se pronunciaba de manera peyorativa, pero que ahora, gracias a varias campañas de marketing, se ha puesto de moda. Estas tías modernas y molonas que hacen muchos regalos, miman a sus sobrinos y hasta se los llevan de vacaciones, que esto último en mi caso aún no se ha producido, pero denme tiempo.

Son (o somos, aún no lo tengo decidido) mujeres que no tienen descendencia pero que gozan del afecto de los niños de su entorno y no dudan en sacar la cartera del bolso cada vez que el pequeño objeto de su adoración les pone ojitos. Mujeres con las ganas, el tiempo y en ocasiones la disponibilidad económica suficiente, para satisfacer los caprichos de sus sobrinos.

De esto se han dado cuenta enseguida las marcas de moda, los creadores de juguetes y, sobre todo, las agencias de viaje, que se desviven en ofertar planazos a los que las PANKS no pueden resistirse. Vamos, que se han convertido sin quererlo en un jugoso target de consumo. Así que ahora, ser tía (repito, en mi caso postiza) nos convierte no sólo en más felices, sino también en mayores consumidoras potenciales a las que hay que atraer como sea.
Y es que, el lazo que les une a sus sobrinos es especial; participan en la construcción de su felicidad y lo disfrutan activamente, sin la responsabilidad de la maternidad. Lo que, al parecer, es una bicoca para quienes se dedican al mercado infantil de ropa, juguetes, ocio, restauración o viajes que han convertido a este colectivo en la tribu urbana de moda.

Sin embargo yo me quedo con esa otra parte menos capitalista y más sentimental; la de poder apoyar, brindar ayuda y un par de manos a los papás cuando lo necesiten, intentar aportar algo a la educación de esa pequeña personita que te roba el corazón, y poder disfrutar de sus abrazos y su contagiosa risa siempre que sea posible.
Pero sobre todo –aunque esté feo el decirlo- de lo que más disfruto es de malcriarle, aunque, de momento, sólo me pide que le compre chuches, porque sabe que nunca podré decirle que no. La satisfacción de ver su sonrisa cómplice cuando le doy un sugus pese a que su madre me ha dicho que hoy ya ha comido muchos, no tiene comparación con nada.

Así que, no sé si seré PANK, pero lo que tengo claro es que me encanta ser “tía postiza”.

tia Pank


Estefanía Maldonado. Periodista, adicta a las redes sociales, monitora en un centro de adultos y tía postiza de los hijos de mis amigas cuando me deja el poco tiempo libre que me queda entre la repostería y las manualidades.

  1. ¡Jajaja! No había escuchado nunca esta palabra. La gente saca definiciones para todo, aunque queda mucho mejor esto de PANK que lo de solterona… Independientemente de como se te llame ¡disfruta de ese peque!

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