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Ya

Como no podía ser de otra forma, al final el nuevo nació. Y la fiesta empezó unas horitas tras escribir el último post, el titulado “¿Ya? Cuánto dura un embarazo”.
Pero no nació ese día, no, aún tuve que esperar unas 30 horas más.

 

Un parto es algo maravilloso, la llegada de un nuevo ser al mundo, tu hijo. Pero tampoco es un camino fácil, aunque las hormonas y el amor hacen que luego nos olvidemos de todo un poco y nos quedemos con lo mejor. Ya he olvidado muchos detalles, y fue hace nada, pero supongo que seguiré perdiendo detalles con el tiempo y al final permanecerá lo mejor.

 

Cuando nació el primero, tuvo que ser una cesárea, ya que tras inducción fallida habiéndome pasado ampliamente de fecha, no hubo otra forma. También fueron muchas horas, y sé que dolió (las contracciones inducidas son más dolorosas, simplemente porque no paran, no descansas ni dos minutos entre una y otra), también recuerdo mi decepción cuando me dijeron que a quirófano. En el primer embarazo me había leído todo lo leíble sobre partos naturales y quería incluso parir sin epidural.

 

No pudo ser. Llegado el momento no sabemos qué va a tocar y soy de la opinión de que hay que confiar en los profesionales y que el objetivo no es el proceso en sí, sino el resultado. Una madre y un bebé sanos y a salvo.

 

A las pocos días ya recordaba todo con cariño y sólo veía lo positivo. Me sentí arropada y bien tratada por todos y cada uno de los profesionales que había en quirófano. Lo peor quizás fue la separación, ya que en mi hospital el protocolo de césareas no permite que madre e hijo pasen las primeras horas juntos. Ojalá esto cambié algún día, ya que sí es un centro en el que intentan primar los partos naturales y el piel con piel y demás, así que la separación cuando no hay problema no tiene mucho sentido.

 

Con este embarazo deseaba un parto natural, pero al haber cesarea anterior cabía la posibilidad de que hubiera que repetir. Eso sí, en ningún momento nadie me dijo que habría que programar nada, llegado el momento se vería.
Acercándose la fecha de parto las esperanzas aumentaron, porque al contrario que en el anterior la cosa progresaba. Se empezó a borrar el cuello y a dilatar. En las citas con monitores salían contracciones… La otra vez la situación de partida fue a cero.

 

Así estábamos el miércoles 25, a 40+3 semanas y escribiendo un post, un poco de hartazgo, un poco de desahogo. Con los nervios de lo que viene, y con la inquietud por ponerme sola de parto y aumentar así las posibilidades de evitar cesarea… En twitter también hubo unos momentos de cachondeo a propósito de un cocido. La noche anterior dudé entre poner o no los garbanzos a remojo porque siguiendo las directrices de la ley de Murphy, seguro que si lo hacia tenían que quedarse remojando y a la vuelta del hospital me encontraría un bol de garbanzos germinados.

 

Finalmente sí pude hacerlo, pero catarlo.. más bien poco porque empecé a tener sensaciones raras y preferí no “ponerme las botas”
Por la tarde noté contracciones, pero me puse a currar y me lié, así que ni conté ni nada. No me dolían demasiado.
Cuando llegó el padre de las criaturas y me vio la tripa que se iba deformando de forma más bien rítmica, se puso a contar. Cada cinco minutos. “Nos vamos”, “Que no, que no duelen”.
Mis padres acabaron de convencerme, os vais y te ven y así luego duermes tranquila con lo que te digan.
Pues fuimos y sí, estaba comenzando a ponerme de parto, cuello borrado y contracciones intensas y cada cinco minutos, pero sólo 1 cm. de dilatación. “Lo que quieras, o te quedas ingresada o te vas y dilatas en casa”. Me voy, no me duelen, aguanto.

 

Al rato de llegar a casa, a eso de la 1 de la mañana, comienzan a doler. Upsssss, pero puedo aguantar, esto no es nada. Se complica con vómitos, ni agua… Noche en vela. Pelota, paseos, cambiando posturas, eran cada vez más dolorosas y a las 7 ya eran cada 2 minutos. Nos vamos. Es jueves 26, estoy de 40+4.
Otro turno en el hospi cuando me atienden. Esta vez me toca una menos simpática. A casa, sólo 2 cm, mucha contracción y cuello al 50, pero aquí no haces nada. Vete a pasear, de compras… y vuelves.

 

No me lo podía creer. Si no puedo casi andar. ¿De compras??? Pero no hay forma, así que a casa a esperar. Un poco perdida, porque las contracciones son muy seguidas e intensas, pero ¿cómo sé cuánto dilato? Las instrucciones eran volver si rompía bolsa. O si no aguantaba más.

 

Toda la mañana en casa dedicándome a aguantar las contracciones. Al mediodía ya no puedo más y volvemos. Otra vez tacto y test basal. Hay pico de gente en urgencias y nos hacen esperar mucho tras el test. Pero no importa, casi preferimos que tarden para ver si avanza la cosa.
Soy la única que está de parto en la sala de espera. Más de una hora esperando tras el test y aterrorizando al personal que espera conmigo con mis caras de dolor. Una adolescente que está con su madre me mira asustada. Por fin entramos de nuevo con otra gine. No hay progresión, pero las contracciones son muy intensas, así que me ingresan en planta a esperar dilatar ese centímetro que queda para llegar a 3 y estar oficialmente “a punto caramelo”, teniéndome controlada. Son casi las cinco de la tarde.

 

En planta, pasillo arriba, pasillo abajo. Agotada ya. Compañeras de pasillo, haciendo lo mismo. Una primera inspección y la matrona me dice que el cuello está ya muy borrado, que no pare quieta y a caminar para que el bebé vaya encajando. “Será parto seguro” me anima. Yo a estas alturas estoy ya un poco cansada y digo que solo quiero que lo saquen ya. Por supuesto la idea de parir sin epidural, hace horas que se fue de mi cabeza.

 

A las 7.30 P.M. pasadas, la matrona me intercepta por el pasillo, le queda poco para acabar el turno y quiere verme otra vez. Y por fin, por fin por fin por fin, casi 4 cm. Me mandan a dilatación a ponerme la epidural. Yupi!!!

 

Abajo en dilatación me da tiempo a conocer al turno de matronas que están aún, pero unos minutos, lo justo para prepararme. La anestesista (nunca le agradeceré lo suficiente) está de guardia y la veré varias veces más esa noche.
En esta habitación de dilatación pasaré 12 horas, pero las tengo bastante confusas, recuerdo menos. El cansancio, las horas ya sin dormir y casi ni comer, imagino… Al rato conozco al siguiente turno, un matrón que me atendió la noche anterior me reconoce y me dice con cachondeito “aún andas tú por aquí?”. Pues sí. Aún Risa
Se presenta mi matrona, no recuerdo el nombre, creo que Lourdes, pero sí sé que es encantadora y me atiende estupendamente.

 

Me dice, ya tengo con efecto la epi, que aproveche y duerma, aún queda camino y necesito descansar. Y eso hago.
El resto de la dilatación voy alternando con sueños, la cosa va avanzando bien, lenta pero en su camino y poco a poco voy dilantando más. Creo que llegué a los diez a eso de las 6 de la mañana, pero no estoy segura. Tuve un poco de mala suerte y se me empezó a pasar el efecto de la anestesia. Necesité dos refuerzos al final ya, con lo que acabé con las piernas muy dormidas y casi insensible. Además al volver el dolor de las contracciones volvieron los vómitos y sólo podía acordarme de mi madre cuando me contaba que en mi parto no paró de vomitar y yo me subía hacia arriba cada vez más y acabaron sacándome con fórceps.

 

Luego comenzaron los pujos, no sé cuánto rato, bastante, y muchos intentos. La matrona (otra porque había empezado otro turno) me decía que iba muy bien, pero yo veía en su cara que de eso nanay. Tras no sé cuánto rato consultó a otra matrona y llamaron a una ginecóloga. Ésta confirmó que iba a necesitar ayuda y dijo lo que yo no quería oir, “a quirófano”.
Después de todo el esfuerzo sería en quirófano, con lo que implicaba, separación, que el padre no pudiera estar, etc. Pero no había otra, el niño era muy grande, y no salía sin ayuda, pero con ventosa en 15 minutos ya está fuera, me promete la gine. Y es parto vaginal…

 

Y así fue, tres empujones y “asómate que en el siguiente pujo ya sale”, y ahí estaba. Taaaaaaan grande, tan enorme, tan bonito… Su hermano nació con cara de cabreo, imagino que la cesarea contribuyó a ello, pero este salió con cara de “pero qué coj… pasa aquí”. También para él habían sido muchas horas.

 

Me lo dejaron un poquito encima y luego lo pasaron a los pediatras otra vez.
Luego, enseguida a despertares, pero sin él. Tuve que insistir para que me lo trajeran, porque parece que depende quién te toque en esa sala dejan o no. De todas formas allí no estuvimos mucho y pronto subimos a planta.

 

Nació casi a las 8 de la mañana del viernes. Estaba de 40+5. Eso duró mi segundo embarazo. El parto en sí casi dura dos días.. jajaja.
Esta vez decidió él y él comenzó el proceso. Costó pero salió, nació y todo estaba bien. Cansados y dispuestos a conocernos.

 

El después fue más sencillo. Aún durmiendo mucho se enganchó bien al pecho y a las 48 horas la leche había subido. Apenas perdió peso. Dilatar no se me da bien, pero lo de lactar parece que tengo más suerte. Mi anterior lactancia también fue fácil aún con cesárea. 
Y el post parto, eso es otra historia que contaremos otro día.

 

Ahora tengo que aprovechar la baja para pasar todo el tiempo que pueda con mis dos hijos. (lo de dormir lo dejo para más adelante).

 

Desde aquí quiero agradecer a todo el personal de Maternidad del Miguel Servet de Zaragoza que me atendieron. Como siempre fueron todo atenciones y me sentí muy arropada y segura. Lo siento por no recordar todos los nombres, pero gracias a los profesionales de la planta 6, 7, urgencias y dilatación. Tenemos un gran hospital.

Mónica Anchelergues. Mamá de un pequeño terremoto que vino a mi mundo en 2011, y un bebé, el nuevo, de 2015. Publicitaria y marketiniana, trabajando dese el siglo pasado en el mundo online, soy una de las mamás que está detras de conpequesenzgz. También comparto piso con una gata y una perrita.

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  1. Ay maja, qué apuro paso cuando leo estos partos tan largos, yo estaría desesperadita del todo. He tenido suerte y mis partos han sido rápidos. Muy muy rápidos.
    Pero oye, es estupendo que el segundo haya sido vaginal por mucha cesárea del anterior. No todas pueden presumir de lo mismo.
    Enhorabuena otra vez y un besazo enorme para tí y tus chicos MUAKSSSSSS

    • Monica
      Monica

      19 marzo

      Lo bueno es que como no conozco otra cosa para mi es lo normal. Ya iba mentalizada, con el mayor fueron 24 horas de contracciones sin dilatar nada para acabar en cesarea, así que no esperaba un parto-pedo 😛 Gracias por comentar. Besotes

  2. Isabel

    18 marzo

    ¡Qué largo! Pero qué bonito. Al final tuviste tu recompensa porque tengo un par de amigas con partos igual de largos y sin programar que terminaron en cesárea. Lo importante es que estáis todos bien, qué majo y qué manicas más rechonchitas (entiéndase que estoy acostumbrada a mi esqueje). Enhorabuena otra vez, descansa lo que puedas y disfruta mucho. Un besico

    • Monica
      Monica

      19 marzo

      Uf, sí, al menos pudo ser parto, que no las tenía yo todas conmigo. Pero lo dicho, se olvida casi todo. Muchas gracias y un besico

  3. Marta

    19 marzo

    Cómo se decía, el parto de la burra? Es así la expresión? Yo siempre he pensado que los segundos y siguientes, salían más rápido, ya que tenían el camino hecho. Pero está claro que cada mujer es distinta. Al menos… Ya está aquí!!! Felicidades 😉

    • Monica
      Monica

      19 marzo

      Sí! el parto de la burra, eso me dijo mi madre. Pero sí, ya está pasado y todo genial. Cada mujer es distinta y cada parto también.. pero me planto, no quiero saber cómo se me da un tercero, jiji. Besos!!

  4. ¡Ufff! Por un momento pensé que acabaría en cesárea la cosa, pero no. Sí que fue largo ¡vaya campeona estás hecha! A mí también me sacaron con ventosa y dice mi madre que se me quedó un bulto en la cabeza durante días. ¡Y eso que yo no nací nada grande! Porque fui una miniaturita de 2,900 kilos.

    • Monica
      Monica

      19 marzo

      Sí! conseguí parto, y aunque largo, me recuperé bastante bien. Ni comparación con la cesárea, que no deja de ser una operación. La ventosa deforma la cabeza, pero es temporal, el peque tenía más perímetro cefálico el día del parto que en su primera visita al pediatra 🙂
      Muchas gracias por pasarte por aquí. Bssss

  5. Menudo relato!! Nos ha encantado y nos alegramos de que al final saliera todo bien. Ahora a disfrutar de esa bonita familia!! Un abrazo y muchas felicidades. Kangurines

    • Monica
      Monica

      19 marzo

      muchísimas gracias. Todo genial, y dentro de nada ya ni me acordaré de las contracciones 🙂

  6. […] pensé en escribir un post, pero la verdad es que con el nuevo tan tan recién nacido y el caos habitual de las primeras semanas, dejé pasar los días y ya no lo […]

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