Con peques en Zgz ©2017
READING

Coco Room: enciérrate con los peques … ¡y es...

Coco Room: enciérrate con los peques … ¡y escapa si puedes!

¿Cuántas veces no hemos sentido el irrefrenable deseo de escapar de la ciudad, de nuestra casa…incluso de nuestros hijos? ¿Os imagináis estas vacaciones corriendo libres por una playa desierta…? Ahora imaginaos encerrados en una habitación con vuestro hijo y tres amiguitos más… Cómo cambia la cosa, ¿a que sí? Pues bien, os diré que no cambio esa hora de “encierro” por una en la playa , porque hacía días que no me reía tanto como en la tarde que pasamos en Coco Room.

Con Diego Marcos, de Coco Room, que nos atendió estupendamente y nos explicó normas y tipos de candados

Con Diego, de Coco Room, que nos explicó normas y tipos de candados

¿Y qué es Coco Room? Pues uno de esos juegos de escape que ahora se han puesto tan de moda en las grandes ciudades, una ocasión de ponernos a prueba y de demostrar que no siempre gana el más listo, sino el más espabilado. A primeros de año, Coco Room abrió sus instalaciones (ojo, que no sus puertas, jeje…) en Zaragoza y está teniendo tanto éxito que ya está en marcha la construcción de una nueva habitación con otro misterio y es recomendado en TripAdvisor como la primera opción de ocio en la capital aragonesa. Las personas con fobia a estar encerrados pueden estar tranquilas, Coco Room cuanta con unas amplias instalaciones y es la invitación a descifrar un misterio que, en un principio está pensado para adultos, ya que la complejidad de algunas pruebas lo haría muy difícil para niños. Pero acompañados de alguien que les ayude cuando se “atasquen”, el juego resulta divertidísimo y más que interesante como actividad de “ocio inteligente” para adolescentes y niños “mayores” (a partir de 10 años, como pronto).

A nosotros nos habían hablado requetebién de esto, así que como regalo de final de curso decidí ir con mi hijo mayor y tres amiguitos más, y como domador de circo que se encierra en la jaula de los leones,  allí que me planté la semana pasada con Mateo, Carlos, Guillermo y Lucas, cuatro fieras en lo de darle al coco dispuestos a resolver el enigma que se nos planteba en menos de una hora.

De camino a Coco Room (En Pº Echegaray y Caballero 148) me acribillaron a preguntas: “pero..¿es cómo un cluedo?¿van a matar a alguien?¿hay que encontrar al asesino?…” La verdad es que no sabía que responder porque ni yo misma sabía muy bien en qué consistía la actividad, ni de dónde ni de quien teníamos que escapar. Y creo que la gracia radica también un poco en eso, en llegar “virgen” a Coco Room, en no saber nada de lo que se va a hacer, de modo que no os desvelaré nada de lo que tenéis que buscar, sólo que se os planteará un enigma relacionado con Goya y que tenéis que resolverlo relacionando las claves que vais encontrando en el espacio. Para descifrar el enigma es fundamental el trabajo en equipo, el ir motivado, el ser curioso y hasta un poco fisgón para que nada se os pase por alto, ya que cualquier detalle puede dar lugar a la resolución de un acertijo.

En la recepción de Coco Room, que está perfactamente ambientada

En la recepción de Coco Room, que está perfactamente ambientada

En estos tiempos en que nos gusta buscar retos, qué difícil es a veces encontar algo con lo que te diviertes pensando!  Y esto es precisamente lo que hace interesantísimo para mi a Coco Room: lo que se pone a prueba es el ingenio, el aprender a ser observador y paciente, pero sin perder el tiempo, que corre en tu contra;  el ser capaz de templar los nervios para abrir encontrar llaves, descifrar claves secretas y abrir candados. ¡Cómo nos reímos! ¡Qué gustazo ver a cuatro chavales de 10 años resolviendo misterios que yo a mis 41 no era capaz de saber por dónde agarrarlos! ¡Qué juerga con Mateo, que nos sorprendió a todos con su destreza con las llaves, demostrando que tiene un gran futuro abriendo cajas fuertes, o como el digno sucesor de Houdini, el rey del escapismo!

He de confesar que en el primer espacio, durante los primeros 5 o 10 minutos, pensé “dónde me he metido… no salimos de aquí ni para la vuelta al cole…”. Estábamos más perdidos que un pato en un garaje; pedimos pista un par de veces por la cámara que nos observa todo el rato (lo bien que se lo tiene que pasar el que esté al otro lado, observando nuestros movimientos y nuestros caretos de desconcierto…). La pistas nos fueron concedidas (esto da cierta tranquilidad a los que se agobian enseguida) y a partir de ahí empezamos a resolver enigmas. Nos fuimos creciendo, animados por nuestra capacidad de descubrir soluciones, y pasamos del desconcierto a la euforia, celebrábamos cada hallazgo de pista, cada apertura de candado como si España pasase a cuartos en la Eurocopa. Cuatro niños y una madre hecha y derecha dando saltos de alegría con cada puzzle resuelto. Cuando la hora se terminaba, nervios (alguna ayudita extra…) y todo muy in extremis, encontramos lo que buscábamos y dimos con la llave que nos abría la puerta de salida en…. 59’38”!!! Gritos, carreras por el espacio, risas histéricas…”abre Mateo que no llegamooooooooosssssss!!!!”…. ¡Un final de infarto!

¡Prueba superada! Por los pelos…

Una hora que se nos hizo como diez minutos, súper entretenida e intensísima; salimos extenuados pero muy contentos. En la recepción, retrato triunfal en el Photocall y comentar la jugada, que dio para mucho (¡aún está dando!).

A mí me encantó para repetir con la familia o con los amigos. Y me parece una genial opción para que los chicos puedan invitar a sus amigos a hacer un cumpleaños diferente. En cada habitación pueden entrar hasta 5 personas. Pero también se puede jugar en “modo combate” hasta 10 personas, de manera que se forman dos equipos que entran de manera paralela en dos habitaciones idénticas y “luchan” por ver quien es el primer que consigue salir.

Lo malo, que una vez hecho el misterio ya no puedes repetirlo porque ya te lo sabes. Lo bueno, que ya está en marcha la construcción de la tercera habitación con otra temática distinta para poder enfrentarnos a una nueva prueba. Mi hijo ya está ansioso por que la terminen y, de hecho, ya ha empezado a ahorrar para volver con sus amigos en cuanto esté listo el siguiente misterio.


Rosa Balaguer. Periodista, madre con patas que corre delante y detrás de sus churumbeles. Apasionada de sus hijos, de las cosas bonitas y de la vida en general. Apunta en un cuaderno las “perlas” de sus pequeños filósofos, convencida que algún día será su bestseller. Media naranja de conpequesenzgz

RELATED POST

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

INSTAGRAM
Síguenos

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR