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Compras en el embarazo (III)

Ahora que el nuevo ya no es tan nuevo, y acaba de cumplir su año y medio, retomamos el tema de las compras en el embarazo y en los primeros meses de maternidad. Esas compras que nos llevan de cabeza y de las que nunca parecemos estar convencidos del todo. ¿Me faltará algo? ¿No podré atender bien a mi bebé si no le compro <cachivache aleatorio>?.

Cuando abrimos este blog hicimos ya un par de artículos, que hemos ido completando con otros más específicos (como el de las sillas para el coche), pero me gustaría contar un poco qué artículos han seguido siendo unos imprescindibles para mi y cuáles han dejado de serlo. Porque una de las cosas que tengo ya muy claro y que no tenía antes de ser mamá, es que no se necesita de todo lo que nos venden ni de casualidad.

Otra cosa son ya los caprichos, de los que también hemos hablado otras veces, que también hay que comprar (o pedir regaladas) alguna apetencia de vez en cuando.

Y luego está el que la manida frase “cada niño es un mundo” no puede ser más cierta.

Hay cosas que mantengo, y podéis pasar a leer en el post antiguo, Compras en el embarazo (II)

Por ejemplo, imprescindibles al principio para mi siguen siendo: muchos bodys y pijamas, el botiquín preparado, la silla del coche, etc.

Comencemos a repasar otros artículos:

Minicuna. Compré una nueva porque vi una de colecho muy chula, pero sobre todo porque la anterior había quedado un poco perjudicada y las patas ya no eran estables. Era una minicuna de tijera, la nueva es este modelo Allegra, y la compré con una buena oferta, sin oferta está por los 120 € .

minicuna colecho

Otra de sus ventajas es que es convertible en juguetero, escritorio o sillón. Nosotros ahora la tenemos como sillón, está muy bien poderle dar un uso más allá de la etapa bebé.
Eso sí, las primeras semanas colechamos en mi cama directamente, luego lo pasamos a la minicuna, que además al ser mejor y más robusta que la anterior pudimos seguir usando más tiempo. Sin embargo sigo manteniendo que no es una compra imprescindible. Se puede colechar “a tiempo completo” o se puede usar una cuna grande desde el primer momento.

Chupetes.  Mantengo lo que dije, es un regalo muy socorrido y partiremos con muchos y de todo tipo (silicona, látex…) para poder probar el que le guste más. Así que no hace falta comprar un montón. Luego tenemos el caso de que no lo quiera. Con el nuevo no he usado ninguno, nunca lo ha querido, ni ha aprendido a utilizarlo (aunque lo intenté), por lo que he tenido las dos versiones de niños, amante del chupete y pasota del chupete.

Por extensión tampoco aprendió a beber en biberón, y además tomando sólo pecho no ha hecho demasiada falta. Empezamos directamente con el agua en los vasitos de aprendizaje. De esta forma, si alguien me pregunta cuántos biberones compro le voy a decir que ninguno, de momento, salvo que se tenga totalmente decidido no dar pecho. Se puede tirar perfectamente con los que nos regalen en las canastillas, si es que lo necesitamos al principio, o si se resiste la lactancia.

Extractor de leche. Con el mayor lo usé puntualmente (yo trabajo en casa así que ahí tengo esa ventaja), con el segundo no lo hemos usado para nada. Mantengo mi opinión, no es imprescindible tenerlo antes de que nazca el bebé. Podemos esperar a ver si realmente lo necesitaremos, o a la vuelta de la escasa baja maternal con la que contamos en este país.

Almohadón o cojín de lactancia. Sí, sí y sí. En mi caso el churro ha sido tan útil y lo sigue siendo, que compré un segundo estando esperando al nuevo. El mayor sigue usándolo en su cama porque duerme en infinitas direcciones  y le gusta apoyarse, así que me compré otro.
Para mi es un objeto muy versartil y lo usas tanto para lactancia como con el peque mismo: para sujetar al bebé, de silloncito, para tumbarlo, para hacer de barrera en la cama, colocarlo entre cama y pared para que no se golpee, etc, etc.
Pero el modelo churro, el largo. El segundo me lo compré de la misma marca, Theraline porque está como nuevo. No es barato, son unos 55 €, pero merece la pena adquirirlo, o pedirlo como regalo.

Hamaca o gandulita. Con el mayor fue un gasto tonto, no le gustó jamás y apenas se usó. Con el pequeño la he usado muchísimo, le gustaba y estaba muy tranquilo. De este modo, sí cambia, y mucho mi visión sobre su utilidad.

La mía es un modelo sencillo y cómodo de Jané (unos 80 €) Nos ha proporcionado ratos muy plácidos y relajados 🙂

Fular, mochila… En esta ocasión he porteado mucho más, sobre todo por tener más experiencia. Compré para los primeros meses un fular elástico y lo usé con muchísima frecuencia. El fular elástico es fácil de poner si eres novata en esto del porteo y muy cómodo para él y para ti.
Al crecer y superar los 9 kg de niño, he vuelto a usar mi Manduca que me regalaron sus padrinos para el primero (desde 85 €).

Cómo ha crecido…

Estos artículos sí que los considero imprescindibles, aunque también uses el carro. Son prácticos y sobre todo permiten estar muy cerquita del bebé al principio, o si se trata de un bebé muy demandante, es la única forma de poder hacer cosas con él encima todo el tiempo.
Eso sí, porteo seguro y ergonómico, nada de mochilas colgonas que son perjudiciales para su cuerpecito y además son incómodas para los papás. Hablamos ya de todo esto en otro post, puedes leerlo haciendo click aquí.

Cojín antivuelco. Otro artículo que con el primer bebé me fue totalmente prescindible, ya que no movía ni un dedo dormido,  y que con el segundo lo tuve que usar enseguida porque se daba la vuelta a todas horas y se ponía bocabajo. Por suerte aún lo tenía y además me dejaron otro más.

BabyCook. A pesar de que mi primer hijo comió enseguida trozos, antes de empezar la alimentación complementaria, leyendo revistas me convencí de la utilidad de un mini robot de cocina para los purés.
Es un gasto relativamente elevado y que ahora con mi experiencia no recomendaría: lo mismo que hace el robot puedes hacerlo sin él y tampoco ganas tiempo.

Con el mayor lo usé muy poquito para purés, comió muy pronto trozos y comida como nosotros. Hicimos un baby led weaning  (lo que viene a ser comer de todo y en formato no-bebé) un poco a nuestra manera, pero porque él lo quiso así. Tenía mucha curisosidad por la comida y quería probar de todo lo nuestro.
Sí que le di un poco más de uso para hacerle yogures con sabores, batiendo la fruta natural con el yogur natural. Pero para eso la verdad es que ya tenía una batidora…

Compré aparte el accesorio del arroz y fuí incapaz de usarlo correctamente. Ni una sola vez me salió el arroz comestible, siempre duro y pegoteado. Supongo que no lo pillé el punto.

Para el segundo nene hicimos lo mismo, pronto le ofrecimos trozos, pero también purés, sobre todo para cuando salíamos de casa.

A los dos meses de usarlo el vaso empezó a rajarse hasta que acabo rompiéndose por un montón de sitios, quedando totalmente inutilizable.
Contacté con la marca y envié fotos, me dijeron que era daño por calor, a lo que respondí que siendo un utensilio que se usa para cocer al vapor, lo lógico era que aguantara las temperaturas elevadas y no se rompiera, y que además habia tenido un escaso uso de 2 meses con el mayor y otros dos con el pequeño. La marca, Béaba, me admitió que efectivamente no era una rotura normal, pero que al no estar ya en garantía lo único que podían hacer era venderme otro vaso (sólo la parte de plástico) al módico precio de 30 euros más otros 10 lauros de envío.

babycook

Como ya me costó 120 €, más la arrocera que jamás pude aprovechar, más la goma de la junta que ya había tenido que cambiar, y con la poca empatía y trato “marketiniano” que habían tenido, decidí que pasaba de gastarme más dinero en ese chisme (ni en más cosas de esa marca, que ante un problema me respondió de forma bastante antipática. No enseño el mail que me mandaron por deferencia, me conformo con no volverles a comprar nada).

Al final resultó ser buena idea no comprar la pieza rota y hacer los purés al estilo tradicional. Total, lo que más tiempo y pereza da es limpiar y cortar la verdura y eso no lo hace el aparatito. Y la carne o el pescado al vapor salen muy sosos y casi siempre lo pasaba primero por la plancha, así que a hacer purés ricos ricos, sanos y sabrosos.
Como todos tenemos poco tiempo lo mejor es hacer mucho de golpe y congelar en tarritos de cristal las raciones, así es muy cómodo sacarlos del congelador cuando vayamos necesitando, y directos a la bolsa del carro. Y se puede arovechar el caldo también para congelar y usarlo al cocer pasta, hacer arroz o cualquier otra cosa que queramos cocinar y enriquecer sanamente.

Veredicto: Robot de cocina, uno de los prescindibles. Sacaperras.

Intercomunicador. Como dije en el anterior post, no es un artículo que tengas que tener desde el primer día de volver del hospital, porque vais a estar la mayor parte del tiempo pegados y no lo usarás, pero para más adelante sí es útil, al menos para mí lo ha sido.

Sobre todo si vives en casas más o menos grandes o que tengas problemas para oir lo que pase en una habitación por cerca que esté a causa de los caprichos acústicos de la distribución. A mi me pasa en mi casa, en la habitación en la que trabajo no oigo nunca la puerta y están cerca… Así que con el intercomunicador te quedas más tranquilo.
En esta ocasión he tenido que hacer recompra porque mi perra, de cachorra, decidió que el que teníamos tenía una pinta estupenda y se comió todos los cables. Para esta vez, (acabo de empezar a usarlo, ahora que se ha emancipado a su habitación) he encontrado un modelo de Motorola muy interesante, muy sencillo y con un precio más que asumible (además en mi caso, siendo una segunda compra da un poco de rabia gastar mucho). Está en torno a los 23 €, pero si tienes suerte como yo, que lo compré de oferta en amazon por 18 € sale aún mejor.

motorola intercomunicador para bebés
No lleva cables y va directamente enganchado a un enchufe. Las funciones son tan básicas como volumen y luz quitamiedos. ¿Para qué más? La única pega es que si cambias de habitación te tienes que ir llevando el chisme y enganchando a un enchufe, pero no es ningún obstáculo insalvable.

Para después de puede seguir usando para habitaciones poco comunicadas con los sonidos de la casa.

También hemos seguido apañándonos muy bien sin cómoda-cambiador, sin esterilizador, y otros articulos que al ojear las primeras revistas de bebés que cayeron en mis manos, creí imprescindibles en el día a día para poder criar a mi bebé.

Podemos intentar hacer compras racionales y bien pensadas, teniendo en cuenta nuestras circustancias, nuestras necesidades, las necesidades reales de los mini-peques y ahorrar dinero en cosas que acabarán en un armario en el mejor de los casos y destinar esos gastos a productos que sí merecen la pena el dispendio. Ejemplo: la/s silla/s del coche, una de las compras más importantes que haremos.

O las vacunas que no entran en calendario oficial… Una información que antes de tener a los niños no solemos mirar, (tampoco nos lo facilitan) y que nos puede ocasionar a un gran susto al sumar los gastos de vacunación en los primeros años.

Y vosotros, ¿hay algún artículo que consideréis superfluo? ¿Y los imprescindibles?

 

 


Mónica Anchelergues. Mamá de un pequeño terremoto que vino a mi mundo en 2011, y un bebé, el nuevo, de 2015. Publicitaria y marketiniana, trabajando dese el siglo pasado en el mundo online, soy una de las mamás que está detras de conpequesenzgz. También comparto piso con una gata y una perrita.

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  1. Cristina Prieto

    19 Septiembre

    Pues vaya contestación los de babycook. Desde luego a cualquiera que pregunte le daré a leer este post!
    Besos

  2. Micaela

    1 Octubre

    Para mi imprescindible la mochila ergonómica. Prescindibles total el robot de cocina (me lo regalaron y ahí está sin usar) y el esterilizador.

  3. Giovana | Mami busca Gangas

    29 Marzo

    Hola a todas y feliz semana!
    En unas cuantas semanas nacera mi bebé y a decir verdad, aún me faltan unas cuantas cosas, ya que empecé los preparativos y compras un poco tarde.
    Quiero agradeceros este post porque me ha ayudado muhco a centrarme en lo que de verdad necesito y lo que no. Me he vuelto adicta a vuestro blog. No dejo de aprender cosas y sinceramente, me quita estrés porque me aclara muchas dudas. Me he enamorado de la Manduca!!
    Un super abrazo y gracias
    Giovana

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