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Un regalo que no ha de ser un capricho

Un regalo que no ha de ser un capricho

Hoy haremos una no recomendación, como excepción. Aunque nos gusta que el tono del blog sea siempre positivo y os contamos las cosas que os queremos recomendar convencidas hoy vengo a deciros que no compréis un perrito a vuestro hijo para los Reyes Magos.



Son épocas de consumismo desenfrenado y muchas veces se nos va la mano a la hora de regalar juguetes que en otra época del año ni nos plantearíamos, por ser caros o por cualquier otra razón. Pero si nos ponen ojitos y nos piden un perrito por Navidad, mejor tener la cabeza bien fría y dejar la decisión para meditarla con mucha calma y preferiblemente fuera de épocas de regalo. Está bien que desde el principio el niño vea que no es un equivalente a un juguete, ni a una recompensa.



Las mascotas no son Furbys que pueden guardarse en una caja cuando nos cansamos de ellas. Son seres vivos que tienen sus necesidades. Las básicas como las de alimento, abrigo, agua… pero también las emocionales.



En España somos un país de récord en esto. Cada año se abandonan más de 135.000 perros y gatos (datos del año pasado). Pensad bien en la cifra. Son muchísimos, y el problema es grande, por la insensibilidad que supone, pero también porque puede derivar en otros problemas como perros asilvestrados que atacan a otros animales domésticos, perros vagando por autopistas que provocan accidentes, etc.



Si estás pensando en regalar una mascota a tus peques sólo porque te lo piden, aún sin haber pensado tú en tener una jamás, piénsalo primero un poco. Y sobre todo hablad los dos progenitores, en este tipo de regalo no vale el “ya se acostumbrará”, no siempre pasa y el que acabará sufriendo más será el bicho y el peque cuando éste abandone el hogar o incluso si ve que se le trata mal.



Desde mi experiencia, yo actualmente tengo gata y perra, voy a contarte lo peor, lo que muchas veces no anticipas. Es como digo, sólo mi experiencia, pero puede ayudar a decidir una cosa u otra.







Isis (gato común europeo)



A Isis la adopté cuando tenía un mes de vida en una protectora en Madrid, donde vivía yo entonces. Había aparecido sola, abandonada y aún no estaba ni destetada.



En esos años yo estaba sola en mi mini piso y me hacía mucha compañía. Aunque como está siendo muy longeva mi vida ha cambiado mucho desde entonces y he tenido que irme (y ella) adaptándome.



Un gato tiene ventajas respecto a un perro sobre todo en lo que se refiere a cuidados esenciales. Son más independientes, suelen ser más limpios (usan su bandeja desde el primer día la mayoría y porque les da la gana, es su naturaleza), y puedes dejarlos solos un par de días sin mucho problema si es que no hay otra opción. También conllevan algo menos de gasto que un perro, pero nunca se sabe los imprevistos que pueden surgir.



Al poco de tenerla cometí la torpeza de darle de comer carne cruda. Se puso muy malita, pero mi inexperiencia con gatos me llevó a no relacionar la carne con su casi inconsciencia y la fiebre así que ni se lo mencioné a la veterinaria, porque los gatos comen ratones, entonces cómo se me va a ocurrir a mi que le tengo que pasar las pechugas por la plancha… Resultado, aparte del susto, mi “no no ha pasado nada raro, ni ha comido nada raro, de repente se ha puesto así” llevó a un gasto en pruebas veterinarias de 350 €. Un imprevisto majo al que tienes que estar preparado si tienes una mascota. Y esos 350 € podrían saltar a 1000 si por ejemplo puede precisar operación.



Un gato puede estar solo en casa (con moderación), así que los fines de semana no me la llevaba, pero las vacaciones más largas la traía a Zaragoza. Como no conduzco, me la llevaba en el tren. Pegas: caríiiiiiisimo. Pagas para ellos la mitad del billete. Además al viajar se ponía muy nerviosa y no paraba de maullar, con lo que medio vagón te miraba con cara asesina.



Durante los primeros años de Isis no tuve ni un jersey intacto… se enganchaba con las uñas a toda mi ropa. Estaba todo el día con arañazos en las manos, aunque no te hagan daño, las uñas son muy afiladas y sus caricias (hasta que aprenden a no sacar la garra) duelen un poco. Tenlo en cuenta si tienes niños muy pequeños.



Una costumbre de los gatos es dormir encima de los teclados de los ordenadores, los estés usando o no. También adoran pasearse por la encimera de la cocina y por las vitros encendidas. No son gatos de escayola que se quedan quietos. Duermen mucho, pero no paran.



También, aunque tengas cuidado de ponerles un juguete para afilar sus garras, acaban eligiendo sillones y demás mobiliario que esté más en el centro de los salones, para dejar bien su olor. Destrozando tapicerías y cojines, pero también muebles de madera.



Cuando me iba a viajes de vacaciones la gata se quedaba en casa de mis padres. Y mi madre, que nunca había querido que yo tuviera un mamífero en casa, la ha tenido que cuidar varias temporadas.



Mei (cruce de pastor alemán)



Mei no estaba prevista, queríamos perro pero para cuando los niños fueran más mayores y cuando Isis ya no estuviera. Me daba palo arruinarle aún más la vejez, porque de vivir sola y tranquila conmigo pasó a convivir con mi marido (al principio se odiaban), y luego le traje dos niños que le tiraban del rabo y la querían abrazar a todas horas, así que endosarle un perro no parecía buena idea.



Pero le cayó. Mei buscaba una casa y la ocasión no podía ser más idónea. Conocíamos a sus padres y sabíamos que eran perros buenos y tranquilos. Y era muy guapa. Así que Mei llegó a casa en un momento un poco poco propicio, cuando mi hijo pequeño tenía apenas 4 meses.



Imaginaos la locura que fue al principio. Un niño pequeño, un bebé y un cachorro de perro de dos meses…



La fregona era ya una extensión de mi brazo. Porque los perros sí o sí, los primeros meses en casa van haciendo pises y cacas por todo. Otra opción es adoptar a un adulto, pero claro, siempre queremos regalar tiernos cachorritos porque son taaan lindos…



Y realmente los cachorros son un peñazo. Son muy monos, muy adorables, sí, pero destrozan todo, no te dejan dormir, te rompen la ropa, los dientes son como pequeños alfileres que te clavan a la mínima, lloran, no puedes dejarlos solos mucho tiempo, hay que educarles…



¿Estás dispuesto a pasar por todo eso? ¿Piensas que tendrás la paciencia necesaria para no darle con la escoba cada vez que haga pis donde no debe?



Y cómo será tu vida con una mascota. Qué te vas a encontrar



Tanto al gato como al perro hay que enseñarle qué puede y qué no puede hacer. Y para eso tenemos que estar medianamente informados para hacerlo sin cometer errores que deriven en problemas de comportamiento.



También hay que enseñarles cosas básicas como que por la noche tienen que dejar dormir al resto de la familia. Las primeras noches se complican con un cachorro en casa, es un hecho: no dormirás del tirón.



Hay que estar pendiente de ellos gran parte del día, sobre todo de cachorros, luego la cosa mejora.



Rompen cosas. Sobre todo cuando no estás. Es su forma de calmar su frustación porque el centro de su mundo le ha dejado solo, pero tú no lo vas a ver así cuando vuelvas a casa y te encuentres por ejemplo con esto:



Este patito tan mono al que tenía tanto cariño por ser uno de los primeros regalos que le hicieron a mi hijo mayor acabó así





 



Volvió a encontrar el patito y ahora es una masa informe





 



Recién comprados, sin estrenar. Estaban en su caja, pero le dio por sacar uno. Sólo uno.





También suelen comer paredes, rasgar ropa, comerse cualquier cosa que hayas dejado para que se descongele…



Les gusta mucho hurgar en la basura, sobre todo si huele a restos de pollo o a… ¡pañal!



Algún día que he olvidado poner el seguro anti niños en la puerta del armario de la basura, al volver de la calle, me he encontrado la cocina entera decorada con un par de pañales desechos por el suelo, todo lleno de bolitas absorbentes llenas de caca de bebé.



Pelos. Pelos y más pelos por todas partes. Aunque no sean de pelo largo, pero tienen muchos pelos y se caen a todas horas y por todos lados.



El aspirador echa humo en casas con mascotas. Yo tengo el robot pasando a menudo mientras trabajo, pero ni por esas me libro de pasar el otro aspirador porque salen pelos de TODAS PARTES



Se te llena la ropa de pelo, y la de tus invitados. Tendrás que tener a mano un rodillo quitapelos para cuando te vayan visitas, más aún si cometen la torpeza de ir vestidos con colores oscuros. O saldrán como el Yeti.



Comen mucho. Mantener una mascota sale cara al mes. Cuanto más grande, más come. Los sacos de pienso vuelan.



Hay que llevarlos al veterinario. Y eso cuesta. No hay una seguridad social de perros y gatos. Van directamente a la medicina privada. Cada vacuna, cada radiografía, cada ecografía, cuesta dinero. Las vacunas y desparasitaciones son por ellos, pero también por ti y por tus peques. Hay que ponerlas.



Necesitan salir. Ya no solo por sus necesidades fisiológicas. Necesitan estirar músculos, correr, sacar la energía que llevan dentro, relacionarse con otros perros, oler la calle y todo lo que pasa por ella… Y esto es a diario mínimo dos veces. Llueva o truene o haga sol de justicia o estés cansado del día. A DIARIO.



Hay que educarles. Ya lo hemos dicho pero lo repetimos. Y educarles bien, que aprendan bien y estén contentos. No valen los atajos o nos encontraremos problemas mayores.



A veces hay que recurrir a educadores especiales o a psicologos, etólogos, etc. Sí, no te rías. Si hay problemas de comportamiento, como agresividad o ansiedad, suele ser por mal manejo del animal por nuestra parte y alguien tiene que “enseñarnos” y enseñar al animal. Y no son gratis.



España no es pet-friendly. En otros países de Europa las mascotas son mejor recibidas que en el nuestro. Aunque cada vez va habiendo más hoteles que admiten perros, en España siguen siendo raros. Y si vas a tomar algo, lo mismo. Te pueden poner mala cara hasta en una terraza. Piénsalo porque tienes que planificar las vacaciones y escapadas de los próximos 12 años, más o menos.



Si podrás llevarlo, o no. O si lo dejas cómo y con quién. Adiós a los planes improvisados.



Hay bastantes humanos poco amigos de los perros. No vamos a entrar en discusiones de si es por el incivismo de los dueños o no. Aquí no. Pero prepárate a que de vez en cuando alguien por la calle te mire fatal o te diga algo sólo por pasar por su lado con un perro.



Ya ni hablamos de la peligrosa y repulsiva “moda” de dejar alimento con veneno o alfileres en los parques para que lo ingieran los peludos y mueran. Pero que sepas que pasa.



El compromiso es a largo plazo.



Un perro puede vivir 10 años. 12, 15, incluso algunas razas pequeñas algo más. Un gato también por esa edad, pueden llegar a los 20. Mi Isis tiene ahora 15, casi 16. La vida puede cambiarte mucho en esos años, ¿puedes hacerte cargo? Aunque el niño te diga que será él quien lo paseará, igual ahora tiene 12 y lo hace, pero dentro de 6 igual se va a estudiar fuera, por ejemplo. El bicho se queda aquí, y es para ti.



Olores



Huelen raro, igual que nosotros les olemos raro a ellos, pero la casa con mascota también huele a ellas. Se soluciona con limpieza y con productos que se coman el olor, o sea, más pasta.



Alergias



Si en casa hay algún alérgico, ojo, las alergias suelen ser cruzadas y si se es a algo no sería raro serlo al perro o al gato. Hay mucho abandono por este motivo. Yo tengo un poco de alergia a ambos, según las pruebas, pero nunca la he desarrollado, aunque conozco gente con alergias importantes que no pueden tener animales. Pensadlo también antes.



Vejez.



Si están bien cuidados pueden llegar a ancianos. Sus diez años son como los de un abuelillo. Y tienen sus achaques, sus dolores, canas, se vuelven más torpes… vamos, como nosotros. Entonces vuelven a requerir más cuidados, más visitas al veterinario, etc.



Isis ahora ya, aunque aparente menos edad, es muy mayor. Y apenas juega ya, está engordando aún más. Come pienso de gata mayor y hemos empezado a tener problemas de limpieza. Está más torpe y aunque va a su bandeja acaba manchando todo alrededor. Hay que estar pendiente para ir a limpiar detras y que no llegue antes uno de los niños.



Se mueren.



Todos los seres vivos mueren. Y dejan vacío enorme.Y el día llegará. No es un motivo (si es sólo este) para no tener mascota, pero hay que pensarlo sobre todo por los peques.



peluche



Y podría contarte muchas más historias, muchas cosas en las que ni has pensado cuando se te ha pasado por la cabeza regalar ese perrete tan mono.



Y otras muy buenas, pero no hoy. Lo dejo para otro día. Porque cosas buenas hay muchas, pero si es lo que realmente quieres. Sino será un error que lamentará el pobre bicho.



Y si aún con todo no estás convencido de comprar un perro-robot o un gatito de peluche, recuerda, adopta, no compres. Regálale una oportunidad nueva a un animal que no la tuvo.



Mónica Anchelergues. Mamá de un pequeño terremoto que vino a mi mundo en 2011, y un bebé, el nuevo, de 2015. Publicitaria y marketiniana, trabajando dese el siglo pasado en el mundo online, soy una de las mamás que está detras de conpequesenzgz. También comparto piso con una gata y una perrita.

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