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[Hemos probado] Jugando con la Realidad Virtual en VR Center

En Zaragoza, desde hace unos meses,  tenemos el espacio gaming de VR (Realidad Virtual) de Europa. Un espacio lúdico apto para todos, peques y grandes en el que disfrutar de la experiencia de juego en entornos de realidad virtual.

Los videojuegos están dando ya un paso más y aunque la tecnología doméstica es aún poco accesible para el público en general, en sitios como VR Center podemos probar y disfrutar los últimos juegos que han aparecido con esta tecnología. Tiene 28 puestos de juego simultáneos y podemos ir a jugar solos o, más divertido aún, con los peques o con quien queramos. Los juegos son individuales o multijugador, ofreciendo estos últimos una experiencia muy divertida.

Una buena oportunidad para trabajar en equipo y para divertirse. Imaginad por ejemplo un cumpleaños en el que los invitados pasan un buen rato jugando aquí.

Nosotras hemos podido probarlo y os vamos a contar un poco qué nos ha parecido la experiencia. Os lo contamos por separado para ver las impresiones de cada una.

Mónica

Como gamer veterana, pero con poca práctica desde que nacieron mis hijos (se acabaron los atracones de horas seguidas jugando) la experiencia me ha dejado con ganas de más. No había probado aún la VR “avanzada”, sí que compré unas gafas de las de acoplar el móvil para irme quitando el gusanillo, pero la experiencia en el centro va mucho más allá.

Las gafas son para aplicaciones más sencillas, y tampoco hay demasiada oferta aún de apps para smartphone. Aunque he probado alguna chula como juego se queda corto. Sí que he visto alguna más interesante para visualizar entornos, pero juego lo que se dice juego, poca cosa aún.

Así que practicamente sin experiencia me pusieron gafas, auriculares y mandos y a jugar. El centro consta de varias cabinas con tres paredes completas y una abierta. Allí dentro se coloca cada jugador y se conecta. Los primeros momentos son alucinantes porque la inmersión en el entorno es total. Tras un breve tutorial comienza el juego y como con cualquier juego de ordenador y consola toca familiarizarse con los mandos y sus funciones.

Llevas dos mandos, uno en cada mano porque vas a usar ambas. Al principio estás un poco torpe, pero poco a poco se va cogiendo el tranquillo. Nosotras estuvimos jugando juntas, en un juego multijugador y aunque mi compañera de aventuras, Rosa, estaba en otra cabina, te ves dentro del juego y te oyes a traves de los cascos. Así puedes ir jugando en plena colaboración.

En nuestro caso jugamos al Arizona Sunshine, un shooter game en el que te ves rodeada de zombies que quieren comerte. Tiene también bastante de aventura gráfica, ya que para ir avanzando, además de cargarte zombies tienes que ir encontrando pista y usando los más variopintos objetos que vas encontrando por el camino. Te desplazas con un solo botón, puedes coger objetos con el mando y te mueves en tiempo real. Es bastante espectacular. La sensación de vértigo asomándote en el escenario se siente muy real.

Las gafas que tienen son las HTC Vive. No las había probado, imaginaba que serían más incómodas, pero son muy cómodas, pesan poco y se ven muy bien, con gran calidad. Cubren 360 grados y los sensores van completamente ajustados a los movimientos.

Al final después de una hora y pico conseguimos pasarnos varias pantallas, tendremos que volver porque para acabar el juego completo son necesarias unas seis horas (se puede guardar la partida).

En resumen, como experiencia, súper divertida. Este juego en concreto sería para más mayores, no es apto para peques impresionables. Eso de verte un zombie a un palmo de la cara y ver que te has quedado sin balas es bastante agobiante. Por otra parte es un juego de un nivel más avanzado, en el catálogo que ofrece actualmente VR Center (y que se irá renovando con los futuros lanzamientos) tenemos tres niveles de juego para principiantes, intermedio y avanzado.

La temática también es amplia, pudiendo jugar con simuladores de carreras, bailar, bucear, etc.

Podemos reservar por bloques de tiempo de 50 minutos, pudiendo coger varios seguidos (se pasa volando) y como hemos dicho antes, las partidas se guardan, por lo que podremos volver y recuperarlas en el punto en que las habíamos dejado.

Puede jugar cualquiera, tenga o no experiencia en juegos o en VR, se aprende rápido y se disfruta mucho. Eso sí, los peques muy peques tendrán que esperar, ya que no está recomendado que usen las gafas de VR mucho rato seguido, así que la edad mínima para jugar es de 10 años.

vr

Rosa:

Yo soy el caso contrario a Mónica: cero gamer, soy de las que aún llama “videojuegos” a las consolas, no pasaba del nivel 1 en el Tetris… Mi experiencia en los juegos tecnológicos es siempre a rebufo de mis hijos, para intentar estar al día de lo que les gusta y para compartir con ellos de vez en cuando alguna partidita en la Wii. Así que, a la fuerza, soy una mediana conocedora del mundo Mine Craft, de modo que cuando desde VR Center nos informaron de que existían colonias de verano tematizadas en la programación del Universo Clash Royal, ni me lo pensé para ir a conocer el centro de realidad virtual.

Las instalaciones están en la parte exterior del Centro Comercial Utrillas -que cuenta con parking gratuito- y son amplias, luminosas y con unas aulas cómodas en las que los peques van a poder desarrollar este verano sus habilidades tecnológicas y robóticas.
Los temas de los campus están acotados por edades y no hace falta tener experiencia previa en estas materias. Sólo es necesario ir con ganas e imaginación, que vendrá muy bien a la hora de construir su propio robot anfibio (para los más pequeños) o para empezar a programar videojuegos tipo Mario Bross o aplicaciones como el Whatsapp para dispositivos móviles (en el caso de los más mayores, a partir de 13 años). Vaya, que sin darse cuenta, durante una semana van a poder iniciarse en lo que sin duda son las profesiones del futuro (y del presente!). En mi caso, mis hijos tienen 11 y 8 años y por lo tanto los cursos que más me gustaron para ellos son: sin lugar a dudas, Minecraft, para el mayor, y la construcción del vehículo anfibio para el pequeño, que además es un apasionado del motor y de todo lo que tenga ruedas.

 

 

Nosotras, como sólo estuvimos una mañana y no creamos nada (¡aunque nos hubiera encantado!), fuimos directamente a la parte jugosa del asunto: enfundarnos las gafas de realidad virtual y vivir una experiencia divertidísima. Con el calorazo que hizo ese día, hubiera estado bien meternos a explorar el mundo submarino y vivir una aventura refrescante, pero el cuerpo nos pedía liarnos a tiros con los zombies, que llevábamos una semana de mucho estrés y necesitábamos descargar adrenalina, jajaja! ¡Y lo pasamos de lo lindo!;  yo salí hasta con dolor de manos de lo fuerte que agarraba los mandos… Nos lo tomamos súper en serio, hicimos un buen equipo (en esto también 😉 ) y mientras una buscaba munición, comida y llaves con las que abrir las verjas de la mina abandonada en la que estábamos, la otra le cubría las espaldas combatiendo con zombies que aparecían a diestro y siniestro con poca intención de hacer amigos. Una lucha conjunta con estrategia y codo con codo, en la que nos oíamos, nos hablábamos y nos apoyábamos, a pesar de que estábamos en salas diferentes…

Cuando llegué a casa y les enseñé a mis hijos fotos y videos, me oí lo que ya esperaba: “¡qué morrooooo, suertuda, nosotros también queremos!” Así que este año, la elección del campus urbano ya está más clara.

 

Pero además VR Center, que planea nuevas aperturas en nuestra ciudad y en otras, quiere ser un centro de aprendizaje de nuevas tecnologías. Comienza este verano ofreciendo semanas de campus para peques desde los 9 años. Hay cuatro temáticas: aplicaciones para móvil (en el que aprenderán a desarrollar juegos para smartphones), el de Minecraft (diseño de mapas del juego), robótica (construyendo un vehículo anfibio con Arduino), y el más avanzado, el de programación de videojuegos (programación con Unity 3D).

 

Y para acabar y poneros los dientes aún más largos, os dejamos el vídeo del juego que probamos:


Mónica Anchelergues. Mamá de un pequeño terremoto que vino a mi mundo en 2011, y un bebé, el nuevo, de 2015. Publicitaria y marketiniana, trabajando dese el siglo pasado en el mundo online, soy una de las mamás que está detras de conpequesenzgz. También comparto piso con una gata y una perrita.

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