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Vaya, vaya… ¡Aquí sí hay playa!

Este verano hemos hecho uno de los descubrimientos del siglo: las Playas del Ebro.

Porque sí, aunque a mi corazoncito zaragozano le dé vergüenza reconocerlo, no las conocíamos (habíamos estado en los hinchables y el bar, pero nunca bañándonos). Habíamos paseado mil veces por el entorno, en el Parque del Agua, pero no ha sido hasta este año cuando nos hemos decidido a ir. Como ya os contamos en otro post, los Reyes Magos nos trajeron un bono familiar anual para el Parque de Atracciones, que incluye entrada en el Acuario de Zaragoza y en las Playas del Ebro y lo estamos aprovechando de lo lindo.

Podéis ir a Las Playas con este pase anual, pero por supuesto, también pagando entrada de día (de lunes a viernes, 4,5€ los adultos y 3,5€ los niños de 3 a 13 años; y en fin de semana, 5€ los adultos y 4€ los niños) o con uno de los dos bonos que existen (de 10 pases, o por muy poquito más, de tempotada completa, que sale muy a cuenta).

Está en el Meandro de Ranillas así que si vais en bus deberéis coger la línea circular (la 1 o la 2, depende en el sentido del que vengáis) y bajaros en la parada más próxima a la Torre del Agua y al lado del puente del Tercer Milenio. Si vais en coche, lo mejor es que aparquéis como si fuerais al Teatro Arbolé, pero lo más cerca posible del Edificio de Ceremonias. Y ahí justo está este pequeño oasis que son Las Playas de Costa Chica, donde nada más entrar os sorprenderá el ambientazo playero de deportes de arena, las palmeras y el chiringuito con música donde podéis tomar algo fresco o comer en plan bocata.

Hay campeonatos de voley y de paddle playa.

Hay campeonatos de voley y de paddle playa.

 

El primer día que fuimos, como era la novedad para nosotros, decidimos echar ahí el día entero, así que lo primero que hicimos, antes de tomar posiciones, fue dar una vuelta por todo y ver donde estaban los baños, el restaurante, la zona de sombra, etc.

 

No sé si fue porque era pronto aún, pero nos sorprendió lo limpios que estaban los baños, ya que por desgracia, en los de las piscinas no siempre es así. Nos cambiamos en los vestuarios, pues veníamos “de calle” y …. ¡a pillar sitio!

 

Hay bastantes palmeras para coger sombra, pero si vais en un grupo grande o sois muy expansivos con las toallas, también podéis optar por poneros bajo pequeños toldos triangulares que hay un poco más cerca del chiringuito. Nosotros somos de estar cerca del agua porque es donde estamos casi todo el rato, aí que optamos por ir cerca de esa zona de césped artificial, que además de quedar muy cuqui, está genial para limpiarse los pies de arena antes de entrar a la piscina, hecho que ayuda a que el agua esté muy limpia.

En la piscina cubre muy poco, así que no hay peligro para los peques (eso no quita para que no les quitemos ojo de encima cuando vayan al agua, por favor), pero aún así, da bastante tranquilidad ver a dos socorristas paseando constantemente por la orilla, que además te ayudan con las dudas. Nosotros les preguntamos por las hamacas y nos explicaron que puedes alquilarlas sueltas, por parejas con una sombrilla, o que también puedes acceder a una jaima o súper jaima para toda la familia. Los alquileres de todo esto no están incluidos en la entrada, pero si vas por ejemplo 4 personas, ya te compensa alquilar una jaima para todo el día (13€ entre semana, 15€ en finde) porque ahí os metéis todos sobradamente (incluye una colchoneta muy grande) y porque la pareja de hamacas con sombrilla ya cuesta 14€ (12€ entre semana) y sólo es para dos personas.  Si quieres alquilar algo de todo esto, tienes que hacerlo en la entrada. Nosotros cuando nos enteramos, ya no quedaban jaimas (están súper solicitadas y vuelan rápido), así que nos conformamos con la arena.

La arena era otra de las grandes incógnitas para mí antes de llegar: arena artificial… ¿cómo será? Pues he de decir que me gustó. El tacto no es tan gustoso como el de la natural, por supuesto, pero a cambio, se pega menos, no quema tanto y es muy blanquita, a juego con el fondo de la piscina, que nos recuerda a las playas caribeñas (salvando las distancias, jeje).

Después de una buena panzada de agua, nos fuimos al comer al restaurante. Ya sabéis eso de que el agua abre el apetito (bueno, y que somos de buen saque…), así que en vez de optar por el bocata nos fuimos al self service, donde por 14€ el menu de adulto (dos platos y postre) y 8€ el de niños (un plato y postre) comes MUY generosamente. La comida es buena y no es en absoluto batallera, como cabría esperar de un self service playero. Yo comí pisto de verduras y un entrecot de ternera para el que tuve que pedir el comodín de la llamada porque no me lo podía terminar… Así que recomendable buscar buena sombra para la siesta si te acabas toda la ración que te ponen.

Después de comer la tarde discurrió con agua, más agua y un poco más de agua. Bañitos y conversaciones frescas sobre los puentecillos que hay. Súper agradable. Eso sí, el ambiente por la tarde cambia bastante. Por la mañana es más familiar. Poca gente y muchos niños y adolescentes, aunque bastante tranquilo; no hay en ningún momento jaleo de gente que se tira en bomba (quizás porque la escasa profundidad no lo permite). Por la tarde ya la cosa cambia. Muchos más jóvenes, cuerpos danone y ambiente festivo, sobre todo si vais en sábado y por la tarde hay alguna fiesta ibicienca o similar a partir de las 19, cosa que es bastante habitual.

También es cierto que, para niños, el ambiente de la tarde se aleja de la piscina y se desplaza más hacia la zona de hinchables y chorros de agua que salen del suelo. Divertidísimo y muy refrescante. Hay un toro mecánico, camas elásticas y jumping. Podéis sacar una pulsera por 6€ para los niños de hasta 12 años o por 3€ para los niños hasta 3 años. Ellos ahí, venga a dar botes y vosotros a observarlos tranquilamente desde el bar con un refresco. La pulsera sirve para todo el día, pero a partir de las 19.30 de la tarde también podéis entrar a esta zona, sin tener que pagar el acceso a la playa, es decir, que otro buen plan es ir por la tarde/noche en verano.  Nosotros como nos empleamos a fondo en la playa por la mañana, por la tarde estábamos ya tan cansados que dejamos esta opción para otro día.

Algunas recomendaciones para la zona de playa:

1. id pronto si quieres pillar jaima.

2. unas raquetas o un balón de playa no están de más (hay porterías para echar unos partidillos)

3. cremita, mucha cremita. Y gafas de sol. El suelo blanco es monísimo, pero refleja un montón por lo que es imprescindible llevar protección.

4. haced bien de fotos en la orilla y decidle a vuestras amistades que habéis estado pasando unos días en el Caribe, jaja! Bueno, o mejor quedáis con ellos para ir a las Playas de Costa Chica, os alquiláis la súper jaima entre todos y pasáis un día de lo más completo.  😉

Aquí os dejamos precios y horarios:

Para más info, en www.lasplayaszaragoza.com

¡Nos vemos en la orilla!


Rosa Balaguer. Periodista, madre con patas que corre delante y detrás de sus churumbeles. Apasionada de sus hijos, de las cosas bonitas y de la vida en general. Apunta en un cuaderno las “perlas” de sus pequeños filósofos, convencida que algún día será su bestseller. Media naranja de conpequesenzgz

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