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Como pez en el agua en el Acuario de Zaragoza

Como pez en el agua en el Acuario de Zaragoza

Volar como un pájaro, correr como un lince, nadar como un pez…. ¿no habéis fantaseado con los niños en qué animal nos gustaría convertirnos alguna vez? Nosotros, muchas; ¡por imaginar que no quede! Aunque a veces los sueños pueden hacerse realidad más fácilmente de lo que pensamos…

Estas navidades recibimos un regalo muy especial que hizo realidad esa fantasía de nadar como un pez: mis hijos y yo pudimos sumergirnos en el tanque central del Acuario de Zaragoza y bucear con arapaimas amazónicas de casi 4 metros de largo. Aún me emociono al recordarlo.

Ahora resulta fácil de contar, pero reconozco que al principio quedamos un poco en shock con este regalo…  A los tres nos encanta nadar, pero nunca habíamos hecho buceo y yo, que soy de las que se pone histérica cuando le roza un alga en la playa,  no las tenía todas conmigo a la hora de meterme en el agua con tanto bicho. Si a esto le añadimos que entraba con mis dos hijos (10 y 13 años) y que debía aparentar calma ante ellos …. ¡todo un reto!

Bueno, pues os diré que nada más lejos de la realidad. La experiencia no sólo resultó gratísima e inolvidable, sino que ya estamos pensando en la siguiente inmersión, y planteándonos incluso el poder hacer esto en el mar más adelante….

Pero fantasías aparte, dejadme contaros cómo fue la experiencia para animaros a todos a vivirla con vuestros pececillos.

El Acuario de Zaragoza ofrece cursos y bautismos de buceo, tanto para adultos como para niños a partir de 10 años.  En el bautismo, que es lo que nosotros hicimos, recibes una clase “en seco”, antes de sumergirte, sobre lo que vas a ver y cómo debes moverte con el equipo de buceo y bajar poco a poco. Todos vamos con neoprenos de cuerpo entero (el agua fresquita pero en ningún momento se pasa frío), máscaras de buceo y bombonas de oxígeno con las que respirar. Las bombonas pesan bastante, aunque en el agua no se nota su peso, pero si los niños no van a ser capaces llevar el equipo con comodidad o les da “respetito” bucear con los peces, otra muy buena opción es hacer snorkel, que es nadar en superficie, sin llegar a descender con la bombona.

Jesús Martín, Tamara Martín (la sirena Tami que luego vemos en los cuentacuentos del Acuario) y Víctor Lafuente son los instructores y profesionales de Arasub que nos acompañaron en todo momento durante esta aventura. Nos dieron instrucciones para realizar la inmersión y comunicarnos bajo el agua y nos explicaron cómo hacer la compensación para evitar que los oídos sufran al descender a 9 metros de profundidad, que es lo que tiene el tanque central del Acuario. Todo se hace con calma (necesaria para el buceo), sin prisas, y disfrutando del paisaje. 😉  Nosotros estábamos un poco nerviosillos, pero aplicamos la máxima de “relájate y disfruta” y ¡eso es lo que hicimos! En este pequeño video podéis ver un resumen de cómo fue la inmersión y aclimatación de estos tres peces de secano al medio acuático:


No estar acatarrado ni tener infecciones ni dolencias auditivas, así como hacer una buena compensación es muy importante para que la presión del agua no nos haga daño en los oídos. Mi hijo mayor y yo pudimos hacerla sin problemas, pero el peque sentía molestias en el oído bajando más de tres metros, por lo que, por prudencia, los instructores consideraron que era mejor que se quedase en el primer tanque, el que se ve nada más entrar en el Acuario. Aún así, disfrutó muchísimo de la experiencia, viendo a los peces y saludando a los visitantes que le veían a él desde las ventanas del Acuario. En este pequeño video podéis ver cómo el peque descendió con ayuda de Tamara, que fue su “sirena de la guarda” en todo momento.


Lucas y yo conseguimos hacer sin problema la compensación, por lo que, siguiendo a Jesús y a Víctor, pasamos por una especie de escotilla que comunica el primer tanque con el central, donde nadan 17 arapaimas gigantes de casi 4 metros. ¡Impresionante! Os contaré que las arapaimas  son el segundo pez de agua dulce más grande del planeta (después del beluga) y que pueden llegar a medir cerca de cuatro metros y pesar más de 250 kilos. Su hábitat son las aguas del Amazonas, pero en Zaragoza también podemos verlas y casi hasta tocarlas. Son unos animales pacíficos y dóciles que se acercan a ti con total calma y que no representan ningún peligro para el buceador. Aún así… da respetito bucear junto a tal majestuoso pececito… Aquí podéis ver cómo mi hijo mayor y yo nos movimos junto a las arapaimas sin que ellas se inmutasen.

Otros que disfrutaron como locos de esta experiencia fueron los abuelos, que se vinieron con nosotros al Acuario para ver a los nietos moverse entre las arapaimas y las pirañas vegetarianas. Sus caras, vistas desde el agua, eran todo un poema!

En total fueron unos 40 minutos dentro del agua y cerca de tres horas en el Acuario, entre la visita, la preparación, las explicaciones, la ducha de la salida, etc.

Para hacer esto, sólo tuvimos que llevar lo mismo que llevaríamos a una piscina, es decir, chanclas, bañador, toalla…. Y muchas ganas de vivir una experiencia increíble y totalmente distinta a lo que habíamos vivido hasta ahora.

El precio de la actividad (por persona)  es de 50€ para snorkel infantil (de 6 a 15 años) y de 95€ por el bautismo de buceo. Ambas actividades incluyen la visita al Acuario, charla sobre lo que vas a ver y sobre el manejo de los equipos, todo el equipo y, por supuesto, seguro de la actividad. Si luego nos ha picado el gusanillo del buceo, también se realizan cursillos e inmersiones en grupos, todo con la garantía de Arasub, empresa especializada en buceo con sede en Zaragoza.

Ahora que se ha puesto de moda regalar experiencias distintas, como el volar durante un par de minutos, hablando de esto con unos amigos, me decían que esto les parecía mucho dinero.  Sin embargo, no piensan lo mismo con gastar 200 ó 300€ en juguetes tecnológicos que a los cuatro días se quedan arrinconados y que suelen servir para “sumergir” a nuestros hijos en la burbuja del aislamiento. Discrepo con esta idea. Para mí, el dinero mejor invertido es aquel que supone tiempo compartido en familia, experiencia difíciles de olvidar y que una pantalla, por muchos efectos especiales que tenga, nunca podrá igualar la sensación de haber buceado en un sitio tan especial. Sólo por ver las caras de mis hijos… y las de mis padres viendo a sus nietos moverse como pez en el agua… ¡repetiría una y mil veces!

Una experiencia emocionante difícil de explicar, así que como una imagen vale más que mil palabras, además de las fotillos, y ya que hablamos de medio acuático, os dejo la pequeña acuarela que hice para recordar ese día. 💖

 


Rosa Balaguer. Periodista, madre con patas que corre delante y detrás de sus churumbeles. Apasionada de sus hijos, de las cosas bonitas y de la vida en general. Apunta en un cuaderno las “perlas” de sus pequeños filósofos, convencida que algún día será su bestseller. Media naranja de conpequesenzgz

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