Conciliación, esa utopía.

Escrito por Mónica

Hace tiempo que quiero escribir sobre la conciliación, tema omnipresente y recurrente en la vida de casi todos los padres, por la sencilla razón de que aún no lo tenemos resuelto.

He escrito y reescrito, porque me gusta exponer un tema habiendo leído mucho y contrastado distintas opiniones, pero ya está, lo dejo, no hay mucha más vuelta de hoja. No es un tema tan sesudo y no es tan complicado encontrar el por qué necesitamos conciliar.

La conciliación es un derecho de los niños, de las personas que van a formar la sociedad del futuro próximo. Y se lo debemos. Nos lo debemos.

Creo que siempre andamos a vueltas con los derechos de las madres a cogerse horas de lactancia, los de los padres para compartir las bajas por maternidad, los derechos de las mujeres que quieren seguir con su vida laboral sin descuidar el cuidado y educación de sus hijos, pero quizás todo se vea más claro cuando quienes tienen que decidir, legislar o lo que sea, y la sociedad en general vean con claridad que los derechos que nos estamos jugando son los de los niños.

Un niño, como adulto en proceso de formación tiene derecho a tener cubiertas sus necesidades de afecto, compañía, protección… Necesita pasar tiempo con sus padres, necesita que le cuiden, que jueguen con él. El juego es el aprendizaje de la vida.

Pasando tiempo juntos

Pasando tiempo juntos

¿Por qué se nos olvida todo esto?

¿Por qué estamos derivando hacia una vida cada menos humana y más centrada en las necesidades de las empresas?

La definición de empresa afirma que ésta es una organización, institución o industria, dedicada a actividades o persecución de fines económicos o comerciales, para satisfacer las necesidades de bienes o servicios de los demandantes.

Vale, ¿los demandantes quiénes son? Los clientes, los clientes son personas, personas somos todos. Las empresas tienen que estar a nuestro servicio, no al revés.

Me he oído decir a mi misma que la maternidad ha cambiado mi punto de vista sobre el tema radicalmente, también se lo he oído a más gente, cuando tienes hijos empiezas a darte cuenta de lo que es verdaderamente importante. No todos somos padres, pero todos hemos sido niños (aunque con algunos parece algo imposible…).

Estaría muy bien poder tener el recuerdo de cuando teníamos 6 meses y dormitábamos apoyados en el pecho de mamá, calentitos y seguros. Lástima que no recordemos nada o casi nada desde antes de cumplir 3 años. Puede que viéramos las cosas de una manera muy distinta.

Vamos a dejar de pensar sólo en términos de productividad, economía, etc por una vez. O hagamóslo, pero con más amplitud de plazo. Un sencillo ejercicio de empatía (ponerse en el lugar del otro).

Productividad, ¿lo de trabajar por objetivos es sólo sobre el papel? Hay gente que en seis horas hace lo que otros hacen en ocho, ¿por qué sí alguien te pide una reducción y estabas pensando en darle un ascenso te echas atrás? ¿No es tan bueno? ¿De verdad que si acude al centro de trabajo dos horas menos que ahora ya no será capaz de cumplir sus objetivos?

Los niños no son esos entes irreales que hacen que los padres trabajen menos, son personas de verdad. Tú fuiste niño:

Cuando una madre te pide ejercer su derecho a la reducción de jornada para cuidar de sus hijas y tú piensas “vaya morro tiene, a trabajar menos horas y a vivir la vida”, ¿puedes recordarte a ti mismo cuando tenías 5 años y esperabas ansioso a que llegara tu padre del trabajo no demasiado cansado para jugar juntos 5 minutos antes de irte a dormir?

Tienes una empresa de chuches. Tus clientes finales mayoritarios son los niños. Necesitas muchos niños que te compren mucho. ¿Por qué pones trabas a que una mujer embarazada siga trabajando en tu empresa? Necesitas que esa mujer gane dinero para que le de la propina a su niño y te compre tus chuches, ¡melón!

Ese o esa que ante una baja de maternidad + lactancia dice cosas tan brillantes como que es una irresponsabilidad hacia la empresa (oído en uno de mis trabajos sobre una compañera que acababa de dar a luz), ¿qué tipo de fotos tienes en tu facebook y álbumes personales? ¿Fotos en la ofi, con el ordenador, con el archivador, sonriendo junto al fax? ¿O tienes fotos de cumpleaños, viajes, de los sobrinos, del perro, de la paella del domingo? Espero que de la segunda opción… No sé si habrás leído (o visto) Cuento de Navidad de Dickens, pero por ahí van los tiros.

En serio, los niños son el futuro, nuestro futuro como especie y como sociedad:

Ese niño que hoy baja por el tobogán dando alaridos que tanto te molestan, quizás sea el cirujano que te opere la cadera cuando seas un anciano.

La conciliación de la vida familiar y la laboral es algo bueno para todos, no es un escollo para las empresas. Y con voluntad se puede conseguir un equilibrio razonable. ¿No creéis?

Para acabar, os dejo un link a un informe de UNICEF sobre el tema, y recomiendo su lectura y su difusión. Algún día algo cambiará, aunque para nuestra generación ya vamos tarde, puede que la de nuestros hijos lo vea:

Derechos del niño y principios empresariales, Unicef

 

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(Actualización diciembre 2015) Os dejo link a una entrevista en la que hablo un poco sobre conciliación desde mi posición de freelance  http://nonabox.es/blog/madre-trabajadora-freelance/

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